Viajar sin moverte al Londres mágico de J.K Rowling

Cuando la realidad a veces se llega a hacer demasiado rutinaria cada día, a veces, escaparse a otros mundos es lo único que necesitamos: pero coger un avión muchas veces no es la solución más viable económicamente hablando.

Hay ciertos escritores que se encargaron de ese tipo de problemas y J.K Rowling es una de ellos. A través de la historia del niño huérfano, con gafas y una cicatriz demasiado característica como para olvidar, nos hace viajar a un mundo mágico situado en el Londres de los años 90.

Hogwarts. Estudios Warner Bross, Londres.

Coches voladores, movimientos de varita, criaturas fantásticas y un colegio donde la magia brota de sus paredes es todo lo que la autora nos ofrece en sus libros para hacernos viajar de la mano del trío de oro de Gryffindor. Además de añadirle un punto de dramatismo con el villano que ha conseguido que algunos odien, otros teman y, los más estrafalarios, lleguen a apreciar a pesar de sus ideales extremistas.

Coche volador. Estudios Warner Bross, Londres.

Viajar a través de los libros es una buena manera de conocernos a nosotros mismos y la historia de Harry puede llegar a conseguir que miremos en nuestro interior de manera más profunda, pues todas y cada una de las casas de Hogwarts consiguen describir a casi cualquier tipo de persona, siempre que tengamos la mente abierta.

Copa de los Tres Magos y Huevo de Oro, Harry Potter y el Torneo de los Tres Magos. Estudios Warner Bross, Londres.

Así pues, mientras paseamos por las mismas calles de siempre, estamos en nuestra habitación o en la cafetería de toda la vida de nuestro barrio, podemos estar a la vez en un castillo convertido en colegio, rodeados de fantasmas, pasadizos secretos y escaleras que cambian solas mientras aprendemos el arte de la magia.

¿Quién dijo que era imposible estar en dos sitios a la vez?

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