Un museo a cielo abierto

San Petersburgo es considerada como la capital cultural de Rusia. Cientos de artistas callejeros, infinidad de librerías , estaciones de metro que parecen salas de arte, catedrales de una belleza sorprendente y museos de todos los tamaños. La calificación es más que acertada.

Además, la segunda ciudad más poblada del país después de Moscú, es cuna de grandes autores. Aquí nacieron Fyodor Dostoyevski —hay circuitos turísticos que visitan los lugares donde vivió y las localizaciones de algunas de sus novelas—, Vladimir Nabokov y Alexander Pushkin, entre otras destacadas figuras de la literatura rusa.

La antigua Leningrado, como se la conocía durante la época soviética, posee también el segundo museo de arte más grande del mundo, el Hermitage. Este lujoso edificio supo ser el Palacio de Invierno de los antiguos zares rusos.

San Petersburgo es conocida como la Venecia del Norte, ya que tiene más de sesenta ríos y canales y más de cuarenta islas, conectadas a través de unos cuatrocientos puentes. El más emblemático de todos es también el más antiguo: el Anichkov, que cruza el Río Fontanka y tiene cuatro imponentes estatuas de domadores de caballos en cada una de las puntas.

Una de las estatuas en el puente Anichkov.

Músicos callejeros sobre una de las avenidas principales de la ciudad.

La majestuosa Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada.

Un hombre hace de arquero-estatua.

La ciudad está colmada de librerías.

Un dibujante concentrado en su obra.

Una de las cúpulas de la catedral de San Isaac.

 

No Comments

Leave a Comment