La Barcelona oscura

Los secretos macabros de la ciudad condal

Tras su apariencia de destino turístico tranquilo, festivo y repleto de planes que hacer al aire libre, Barcelona esconde una doble cara manchada de sangre. Los crímenes han sido protago- nista de la ciudad costera y, a pesar del paso del tiempo, siguen estando presentes en sus calles y memoria.

Barcelona es uno de los destinos turísticos preferidos por los viajeros del mundo. La Costa Brava, su clima agradable y las posibilidades de salir igual de noche que de día son un atractivo tanto como para familias que buscan descansar con los más pequeños como para aquellos turistas que pi- den un viaje movido y lleno de aventuras. Los barceloneses tienen su ciudad tan vista que llegan a pensar que conocen las calles que recorren a diario. Es tan grande su confianza que olvidan que muchas veces, esas mismas calles, esconden historias que ni los propios barceloneses podrían llegar a imaginar.

Así pues, ¿qué hay tras toda la luz que emana la capital catalana? Como bien es sabido, las monedas tienen doble cara y Barcelona no podía ser menos. Al otro lado de su festiva faceta repleta de luces, sonrisas y turistas interesados en recorrer la ciudad condal, se esconde un lado oscuro repleto de misterio, asesinatos y esqueletos dentro de armarios que recuerdan que, incluso la ciudad más animada puede convertirse en una bestia salvaje de noche relatando los crímenes más increíbles, algunos incluso convertidos en leyendas populares.

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Barrio del Raval, Barcelona

La Vampira de la calle Poniente

Tras este apodo se esconde Enriqueta Martí Ripollés. Se trata de una mujer que se dedicaba a ser curandera, secuestradora de niños, proxeneta infantil y asesina en serie al principio del siglo XX. Durante varios meses, habían desaparecido niños y ni- ñas, pero al ser todos de clase baja no se había llevado a cabo una investigación a fondo de los sucesos. El problema vino cuando Teresita Guitard Congost, una niña de clase media-alta, desapareció. Los padres de la pequeña movieron cielo y tierra para encontrarla y su foto apareció en todos los medios de comunicación de la época.

El error de secuestrar a una niña de dicha clase social le costó a Enriqueta su negocio ya que su vecina, Claudi- na Elías, llamó a la policía al ver asomada a la ventana a una niña que, curiosamente, se parecía mucho a Teresita. El día 27 de febrero de 1912, diez días después de la denuncia de Elías, la policía se presentó en la vivienda de Enriqueta alegando que había sido acusada de tener gallinas en su domicilio. Aprovechando la incredulidad de ésta, entraron en el domicilio. Allí dentro no solo encontraron a Teresita, a la que había cambiado el nombre para llamarla “Felicidad”, sino que también encontraron a Angelita, una niña que Enriqueta había robado a la hermana de su expareja al comunicarle que había nacido muerta, tal y como cuenta la bloguera y trabajadora de CoWorld, Judith Tiral.

La testificación de la pequeña Angelita fue crucial para la investigación ya que llevaba toda la vida con la Vampira. Alegó que había visto como asesinaba a un niño, Pepito, encima de la mesa del comedor y que, tras el suceso, se fue corriendo a la cama a fingir que dormía para que no le hiciese daño a ella también. Además, en la vivienda de la Vampiresa los oficiales encontraron huesos de niños a los que se les había extraído el tuétano.

Enriqueta se dedicaba, por lo tanto, al secuestro de niños de día. Pero no contenta con esa hazaña, también los obligaba a prostituirse, utilizando su vivienda en la calle Poniente número 29 como lugar de citas aprovechando las habitaciones de las que disponía. Además, con la sangre, el tuétano de los huesos y la grasa de los niños a los que asesinaba creaba cremas y pócimas para seguir con su otro negocio de curandera.

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Calle Poniente, 29, Barcelona

Nos encontramos ante un personaje que pasó a la historia por ser una de las más perversas y escalo- friantes asesinas de la primera mitad del siglo XX, tal y como relata el bloguero, escritor y divulgador freelance, Alfred López, al periódico 20 minutos. La Vampira de Barcelona murió el 12 de mayo de 1913, poco tiempo antes del juicio, por una paliza a manos de sus compañeras de prisión, por lo que la historia nunca llegó a ser contada en su totalidad y el núme- ro de víctimas sigue siendo un misterio a día de hoy.

El barbero asesino de Barcelona

Durante el siglo XVIII, Barcelona vivió un episodio digno de las películas del director de cine Tim Burton. En el barrio de la Rivera, en la calle Pou de la Figuera 14 (antiguamente calle Massades), había un hostal muy conocido y concurrido por sus jugo- sos platos de carne a un precio de lo más asequible.

Lo que la clientela del lugar no sabía es que la car- ne que estaban degustando no era a lo que ellos esta- ban acostumbrados. A nadie le sorprendió que el hos- tal compartiese la parte de arriba del local con una barbería, sin saber que el barbero escogía a aquellos clientes de los que no se iba a notar su ausencia y los degollaba para después tirarlos por una trampilla has- ta el sótano donde el mismo hostelero los descuar- tizaba y cocinaba sus suculentos guisos, pues según el cronista de tradicones, costumbres, leyendas y di- chos populares, Joan Amades, “la carne humana tie- ne un sabor muy delicado, superior a cualquier otra”.

El negocio no podía ir mejor, hasta que el barbe- ro decidió invitar a un vagabundo, ya afeitado que encontró por la calle, a su local. Receloso, el vagabundo aceptó, pero cuando vio las intenciones del barbero se zafó como pudo y fue el verdugo el que se convirtió en víctima. El hostelero no reconoció a su cómplice y, como era costumbre, lo despedezó y cocinó para servirlo. El mendigo, nada más escapar, alertó a la policía, gracias a lo cual el hostelero fue capturado y ejecutado, tal y como cuenta el escritor, dramaturgo, poeta y actor español, Xavier Theros, en su sección fija de crónica catalana en el diario El País.

A pesar de que se cuenta que esta historia de crimen es una leyenda, aun actualmente en la calle en la que se encontraba, supuestamente, el establecimiento del barbero y el hostelero, no se ha construido nada por lo que, tras la supuesta demolición del local ha permanecido, hasta ahora, como un callejón sin salida.

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Calle Pou de la Figuera, 14, Barcelona

El librero obsesionado

Antiguamente, en la calle del Call, se cuenta la existía una librería regentada por Fray Vicenç. De joven había sido monje en el monasterio de Poblet pero, tras un crisis de fe, decidió colgar el hábito y dedicarse a su pasión: los libros. El negocio del antiguo fray se basaba en un lugar repleto de volúmenes únicos en el mundo. Una tarde, un estudiante rico de la Universidad de Cervera decidió comprarle un manuscrito. A pesar de las duras negociaciones el librero no accedió hasta que el estudiante le ofreció cambiar el manuscrito por el único ejemplar del Furs de València, ante dicho intercambio, el librero aceptó.

Pocos días después, el libro que le habían prometido ya había sido comprado por un competidor suyo con un puesto de libros en los En- cantes. El antiguo fray, como venganza, mató al estudiante en su habitación en el Hostal d’en Sol e incendió la librería de su competidor. Después de estas dos venganzas, el librero decidió asesinar hasta 12 víctimas por poseer manuscritos que el quería recuperar tras habérselos vendido. Fray Vicenç acabó siendo juzgado y condenado, pero, a pesar de eso, siguió justificando sus crímenes por que, según él, estaba recuperando piezas únicas.

Al poco tiempo del suceso, tal y como cuenta la organización CultRuta, encargada de realizar rutas sobre historia, literatura, cultura y arte de Barcelona, esta historia apareció en un periódico francés en el año 1836 que fue enviada por un corresponsal del mismo medio en Barcelona.

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Barrio del Raval, Barcelona. Lugar donde supuestamente actuó el librero

Por lo tanto, Barcelona no deja de sorprender con un pasado manchado de sangre que que- da oculto tras su brillante atractivo turístico. Puede ser que con historias tan tétricas, oscuras y macabras los propios barceloneses se animen a recorrer los lugares descritos en dichas historias y, así, redescubran una ciudad que ya creían conocida del todo. Y es que todo siempre tiene dos caras y, en este caso, dos historias totalmente distintas a través de las que conocer una ciudad.

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