Halloween: La fiesta del miedo que conquista a los valientes

Finales de octubre viene cargado de sorpresas. Barcelona se llena de calaveras, calabazas y murciélagos esperando a ser descubiertos en cada esquina. Las tiendas aprovechan para sacar a la luz su imaginación y los escaparates parece que cobren vida. No contentos con eso, la población decide que el último día de octubre es la ocasión perfecta para convertirse en todo aquello que más miedo les da o, a la vez, que más les atrae. Pasear se convierte en un ir y venir de un sin fin de mezclas de negro y naranja que van de la mano de criaturas de todas las edades y tipos dispuestas a asustar a cualquier rezagado que no sepa que la magia, lo oscuro  y la muerte han venido para quedarse, al menos una noche.

La fiesta de Halloween ha pasado a ser una celebración muy popular y difundida durante el siglo XXI. A pesar de que esta versión —disfraces y noche de trucos y tratos— tiene su origen en Estados Unidos y, como casi todo lo norteamericano, ha sido exportado mundialmente, se conocen los orígenes de esta festividad de la mano de los europeos. Dicho día es el resultado de una mezcla de fiesta pagana de Samhain—fiesta originaria de los pueblos celtas irlandeses para celebrar el fin del verano— y la fiesta religiosa de Todos los Santos. Además, la religión de los pueblos antiguos consideraban esta fiesta como la muerte y renacimiento de los campos, la naturaleza y su dios.

Antiguamente, durante la noche del 31 de octubre se consideraba que la puerta entre el mundo espiritual y físico estaba abierta dejando pasar así a fantasmas de un mundo a otro por lo que la costumbre inicial era utilizar nabos ardiendo —rellenos de carbón— a modo de faroles para guiar a estos espíritus en el mundo de los vivos y, a su vez, expulsar a los malos espíritus Mientras los adultos se ocupaban de dichas tareas, los niños se encargaban de recoger ofrendas de todas las casas para ofrecerlos como ofrendas a sus dioses a través de un ritual sagrado que incluía sacrificios humanos y animales.

El Halloween actual

No fue hasta 1921, en Minnesota, que la festividad de los difuntos se convirtió en lo que conocemos ahora. Desde entonces, Halloween no ha dejado de traspasar fronteras para instalarse, de una manera u otra, en el resto del mundo. Mientras que la festividad en Estados Unidos es una mezcla de tradiciones, trucos y tratos y mucho maquillaje el resto del mundo ha sabido hacer suya su propia noche de Halloween.

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Shara Llop customizada para Halloween

Hoy en día, Barcelona ha acogido la idea norteamericana de los disfraces, el maquillaje, los murciélagos y las calabazas customizadas para el día 31 de octubre. La tradición varía dependiendo de la edad de los celebrantes, mientras que los más pequeños se contentan con ir disfrazados a clase y por la calle los días anteriores y posteriores de la fecha señalada, la juventud decide que Halloween se celebra saliendo por la noche a locales que preparan fiestas temáticas, con mucho o poco alcohol y, por supuesto, disfrazados. Parece que a pesar de hacerse mayor la necesidad de ser otra persona durante otra noche es algo que comparten mayores y pequeños.
La tradición pasa a las tiendas

Pero Halloween no es solo la última noche de octubre. Las tiendas preparan toda su decoración para una fiesta inolvidable. Mientras la ciudad se prepara para buscar el disfraz, terrorífico o no, perfecto, los escaparates se llenan de naranja y negro a la espera de llamar la atención de los transeúntes. Telas de araña, calabazas, murciélagos y golosinas son los protagonistas de la decoración y las ventas en Barcelona.

Parece que a pesar de hacerse mayor la necesidad de ser otra persona durante otra noche es algo que comparten mayores y pequeños.

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Shara Llop, eligiendo disfraz para Halloween

El centro de la ciudad condal, por lo tanto, se convierte en un constante ir y venir de ciudadanos que caen ante esta fiesta consumista que casi obliga a tener algo de naranja en nuestras casas a lo largo de la última semana de octubre. Las tiendas de disfraces empiezan su temporada más alta presentando todos los trajes de aquellas criaturas que abundan en las pesadillas de muchos y que atraen a un mundo oscuro a otros.

Pero no solo dichas tiendas son las protagonistas en la festividad. Pasear por una tienda de libros, por ejemplo, se convierte en toda una experiencia al encontrarse figuras de la muerte en las esquinas, tantos libros de temática de terror que parece imposible que pasen desapercibidos durante el resto del año y la brujería saliendo de cada uno de los rincones de dichos locales para recordarnos que, más que menos, sigue igual de presente aunque de forma mucho más aceptada.

Así como cambian el vestuario y lo que se lee durante estas fechas, la decoración de la casa pasa a ser totalmente siniestra. Con la idea de dar a los hogares un aspecto aterrador, las tiendas de decoración deciden poner a disposición de sus clientes todo tipo de objetos. Calabazas con caras que son portavelas para dar una iluminación naranja a las habitaciones, telas de arañas que se convierten en boles de comida, chocolate en forma de ojos, platos, sombreros y bolsas que estarán destinados a ambientar, durante al menos una noche, una cena que sirve de excusa para juntar a los amigos y a la familia y, además de contar historias de miedo también recordar a los que se fueron.

Halloween sigue cambiando año tras año mientras que su color sigue siendo el mismo: naranja. Es la época del miedo, historias de terror y fantasmas que sorprende incluso a los más escépticos y encanta a aquellos que viven todo el año esperando su noche de terror favorita.

Y tú, ¿quién vas a ser esa noche?

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Shara Llop escogiendo decoración de Halloween

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