El Raval y la Monyos

“Mil perfums i mil colors, mil cares té Barcelona” -Joan Manuel Serrat.

Callecitas del Raval

Solo se necesitan siete minutos caminando por el Raval para adentrarse en un paisaje bohemio, en el que se puede escuchar como la brisa mueve las palmeras que enmarcan esta calle. Un gato colombiano, obra del maestro Fernando Botero, nos da la bienvenida a la Rambla del Raval y le da un toque pintoresco al lugar.

Para poder interpretar un poco más el panorama debemos retroceder unos 18 años, cuando la Rambla del Raval fue construida para darle un lugar de ocio y esparcimiento al barrio, que con los años se convirtió en una de las zonas más degradadas de Barcelona.

Cuando caminas por esta rambla puedes encontrar unas terrazas muy agradables y llenas de gente, aunque a diferencia de la Rambla de las Flores esta es menos concurrida. Es una rambla amplia que en sus dos extremos cuenta con dos plazoletas en forma de rotonda. En una de ellas  se encuentra el restaurante Paloma Blanca, que es conocido por tener gran variedad de mariscos, pescados, carnes y verduras de buena calidad y excelente precio. En el otro extremo la rambla conecta con carrer de Sant Oleguer y Carrer de San Pau.

No está en tus manos decidir cómo naces, pero sí cuánto molas. – Iñigo Echenique

La rambla del Raval tiene un foco multicultural , en su mayoría por pakistaní e hindus que le han dado cierto reconocimiento a la zona por sus fiestas , espectáculos y locales de música y comida para visitar. Por la rambla podemos llegar a la plaza de Salvador Seguí, que fue remodelada en el 2012 y donde se encuentra la Filmoteca de Catalunya.

“El Raval tiene esa magia de los barrios antiguos, de los barrios que han visto pasar necesidad, de esos que las urbes olvidan, El Raval de todos y de nadie. Por eso no podemos olvidar que todos los lugares tienen leyendas e historias y aquí una de ellas”

La Monyos 
http://todosobrebarcelona.com/dolores-bonella-alcazar-dolors-vega-masana-lola-la-monyos-la-monos/

PH. Anonimo

 

Cuenta  la leyenda que aun se escucha el abanicar de una mujer que con su sonrisa siempre amplia,  sus grandes ojos y su  pequeña complexión ,cuida  las calles del Raval, aquel barrio que la vio crecer.

En las noches oscuras , en los días tristes aparece la Monyos cantando.

“Abanica en invierno , abanica en otoño siempre sonriente viene la Monyos”.

 

 

 

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