De camino a Punta del Este – Tercera parte

Había hecho el descubrimiento más importante que hace quien viaja. Uno se va de donde vive y se mueve entre desconocidos. Nadie conoce su historia, nadie sabe quién es: empieza uno de cero, experimenta una suerte de renacer” —Paul Theroux en “Elefanta Suite”.

Continuo mi viaje por Uruguay. Esta vez me dirigo hacía Punta del Este, pero primero quiero descubrir Piriápolis y las sorpresas que tiene el camino. Mi primera parada es en Castillo de Piria.

 

Castillo de Piria

El Castillo de Piria es un castillo a mitad del camino, casi escondido en medio de la nada. Las paredes de esta residencia, donde habitó Francisco Pira, esconden miles de misterios y leyendas. Lo que más asombra del complejo, que fue inspirado en la Rivera italiana, son sus jardines y parques por su simbolismo alquimista.

En el edificio hay un balcón que te permite sentir las vibraciones de tu cuerpo, esto genera una serie de sensaciones inexplicables que te hacen dar cuenta de que estás en un lugar diferente.

El Cerro Pan de Azúcar

El Cerro Pan de Azúcar se ubica entre los cerros más altos del país. Su emblemática cruz de 35 metros, ubicada en la cima, convierte este destino en una atracción para los turistas. La vista desde este lugar es grandiosa, estando allí uno se queda impresionado al imaginar la forma en la que fue construida la cruz, sin maquinarias y con ayuda de mulas y trabajo humano.

Puerto de Piriápolis

Cuando llegamos al puerto de Piriápolis, ubicado en el departamento de Maldonado, tengo la sensación de estar en Europa, en uno de esos puertos “pijos” (como dirían en España) llenos de turistas. Algo en el ambiente me huele a canela y dulce, quizás es la mezcla de perfumes y cremas de los turistas.

Cerro San Antonio

De Camino a Casa pueblo, Ramón me dice que nos vamos a detener en un cerro donde las mujeres y los hombres llevaban ofrendas a San Antonio para atraer el amor. Me cuenta que si San Antonio te consegue el amor tu debes volver al Cerro para presentarle a esa persona especial. Cuando llegamos al lugar me doy cuenta de que la leyenda ha llenado la cúpula de San Antonio de ofrendas llenas de esperanza. El lugar tiene una magia particular y las vistas son espectaculares.

Casapueblo

“Casapueblo (…) creo que es una insolencia de la arquitectura, yo no soy arquitecto, la he modelado acariciando la masa, como si fuera una mujer…”— Carlos Paez Vilaro

Hasta ahora, este hotel-museo es de mis lugares favoritos. Se trata de una gran obra de arte situada muy cerca de Montevideo. El hotel es todo de color blanco y no tiene una forma definida, es más, cuando lo vi por primera vez me pareció una de esas casas de los cuentos de infantiles, como el Hansel y Grettel. Estar aquí es una experiencia única e irrepetible, el contraste del mar, el cerro y el color blanco transmite esa magia característica de Uruguay.

Carlos Paez además de ser reconocido por sus obras, es famoso porque fue el padre de uno de los chicos que sobrevivió al accidente aéreo en Los Andes. Esta experiencia que marcó su vida fue plasmada en su arte.

Una noche en este hotel está entre los 60 euros aproximadamente y la entrada al museo cuesta 4 euros. Merece la pena hospedarse en este establecimiento.

 

Seguimos nuestro recorrido hacía Punta del Este, además de estos lugares emblemáticos ya mencionados, nos damos un paseo por las casas de los famosos , entre ellas la casa de Shakira, Antonio Banderas y otros personajes conocidos que han descubierto la paz y la tranquilidad que se respira aquí.

Estamos en pleno invierno y el clima es variable, así que vivo mi primera tormenta eléctrica la cual me asusta y nos obliga a parar en un restaurante muy bonito llamado La Pettit. Allí tomamos mates y comemos alfajores. Hay mucha gente reunida en ese lugar y me doy cuenta de que, a veces, es necesario detenerse y observar a tu alrededor para vivir el día a día del lugar que visitas. Necesitas olvidarte de las prisas que a veces nos imponen para llegar a esos lugares emblemáticos que te presentan las guías de viaje y disfrutar del momento. La autenticidad del lugar es lo que verdaderamente atrapa, ver la gente compartir buenos momentos con sus amigos en medio de risas y cánticos, en medio del olor a café,  mate, infusiones y cerveza… El arte de viajar está en descubrir ese mundo inexplorado del lugar nuevo que estas recorriendo.

Aquí duramos dos horas. Ramon me ha contado media vida y me doy cuenta que es un gran ser humano y que tiene un gran amor por las tortas que prepara su esposa y que se siente orgulloso de la mujer con la que se casó. Eso me hace ver el amor de una forma más auténtica y real.

La tormenta se calma y seguimos nuestro camino. Recorremos 40 minutos hasta Punta de Este en coche y paramos en un hotel lujoso llamado el Conrad.  Este tiene un casino y normalmente hospeda a artistas de gran renombre. El precio de la noche en una habitación sencilla para una persona es de 100 euros. Es un hotel muy ostentoso y en realidad al llegar a Punta del Este me siento como en Miami.

 

Hay 5 playas importantes cerca de Punta del Este: Playa Mansa, Playa Brava, Punta del Chileno, El Emir, El Placer. También hay un centro comercial importante que se llama  Punta Shopping.

Debo confesar que mi motivación más importante para llegar a Punta del Este fue el festival de cine que se realiza desde el año 1951, es uno de los festivales más importantes de cine de Latinoamérica y además tiene una exposición de fotografía contemporánea muy interesante a la que logro asistir.

Es aquí donde me doy cuenta que un viaje empieza desde que alistas la maleta para emprenderlo y no desde que llegas al destino en concreto que te propusiste recorrer. Paso aproximadamente 8 horas en Punta del Este y creo que es uno de mis mejores recorridos por Sudamérica.

Ramón me lleva de regreso a Montevideo y veo desde lejos un aviso enorme que me recibe con un gran HOLA, y ahí es cuando entiendo todo.

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